2012/09/08


Tópicos de la Educación Superior, el libro
Por Luis Gerardo Martínez García


El gobierno mexicano, afirma Rosa Nidia Buenfil Burgos, asume el liberalismo social (eufemismo para evitar el satanizado término neoliberal) como el eje de esta reforma (Modernización educativa) subordinando la educación a perspectivas económicas: educación como inversión, escuela como depósito para desempleados, y educación al ritmo del aparato productivo, inscribiendo así una administración gerencial en la educación. Con este discurso, Buenfil escribe el ensayo “Reformas educativas vistas desde el análisis político del discurso”.

Dicho texto aparece en el libro Tópicos de la Educación Superior que coordinaron Francisco Alfonso Avilés, Lyle Figueroa de Katra y Griselda Hernández Méndez. Como parte del trabajo colegiado del grupo académico Estudios en Educación de la Universidad Veracruzana, convocaron a investigadores y docentes adscritos a las Facultades de Pedagogía, de Historia y de Filosofía, y de los Institutos de Investigaciones en Educación, de Investigaciones Histórico Sociales y el de Investigaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales.

El libro agrupa los ensayos que responden a alguna de las tres líneas de generación y aplicación del conocimiento que cultiva el cuerpo académico en consolidación: a) Historia, Teoría y Filosofía de la Educación, b) Educación y Práctica Docente, y c) Educación, Ética y Valores. Entendamos que en cada línea se desarrollan estudios e investigaciones tanto individuales como colectivas.

La Universidad debe realizar un extraordinario esfuerzo de cambio señala, José Velasco Toro en su ensayo “El paradigma educativo en la universidad hacia el siglo XXI”: En juego limpio de relaciones internas debe abrir el espacio a la reflexión y recobrar el espíritu de universitas. Así como la Universidad enfrentó la nueva visión del mundo y de la vida en la Edad Media y en la Época Moderna, así también hoy tiene que afrontar la emergencia del paradigma de la Tercer Cultura, fundamenta Velasco Toro.

Así, tenemos la oportunidad de leer nueve ensayos académicos, diversificados en tópicos que analizan la educación superior y que permiten reflexionar y debatir con fundamentos epistemológicos, históricos y filosóficos. En su conjunto, el libro nos hace ver también las perspectivas y expectativas de la investigación educativa de los académicos universitarios de Veracruz y México. Encontramos en el libro los siguientes autores y sus ensayos: Josefina Granja Castro con el trabajo “Genealogía de una línea de investigación: historia epistemológica y análisis conceptual”; Marco Antonio Rodríguez Revoredo con “Tendencias de la Educación Superior en el nivel internacional”; Themis Ortega Santos con “Intención didáctica y Estrategias de enseñanza de profesores universitarios”; Ana María del Socorro García García y Griselda Hernández Méndez con “Contribuciones pedagógicas y proyección laboral de las profesoras normalistas durante el porfiriato en Veracruz”; Abel Juárez Martínez con “El Congreso de Profesores de 1873, una aportación pedagógica de largo aliento”; José Velasco Toro con “El paradigma educativo en la universidad hacia el siglo XXI”; Rosa Nidia Buenfil Burgos con “Reformas educativas desde el análisis político del discurso”; Victórico Muñoz Rosales con “Fundamentos y límites de la ética profesional”; Sergio René Cancino Barffusón y Jorge A. Revilla Fajardo con “Reflexiones sobre algunos aportes feministas en educación”.

El libro da cuenta del nivel discursivo con el que se analiza la educación; convoca a investigadores y profesores universitarios que reportan sobre sus tópicos de investigación; aporta elementos de aprendizaje para asumir una postura responsable con respecto a la realidad educativa; e invita a comprometerse con el mejoramiento de la educación de nuestros tiempos. Los coordinadores del libro Francisco Alfonso Avilés, Lyle Figueroa de Katra y Griselda Hernández Méndez merecen nuestro reconocimiento público y personal. Convencido estoy de que en nuestros tiempos, publicar un libro es el acto heroico en terrenos fangosos. El libro Tópicos de la Educación Superior es de referencia recomendable por su actualidad, sus autores y los textos.

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Llamamientos de González Casanova
Por Luis Gerardo Martínez García

Pablo González Casanova, filósofo e intelectual mexicano, nació el 11 de febrero de 1922 en la ciudad de Toluca, Estado de México. Acreedor a tres Doctorados Honoris Causa (UNAM, UAP Y Computense de Madrid) planteó recientemente 17 llamados para la civilización mundial de abajo y a la izquierda, enfatizando “Teorías y prácticas que vienen de abajo y a la izquierda tienen la originalidad de criticar al poder cuando éste se siente distinto de la sociedad y cuando se separa de la sociedad.”

González Casanova, un pensador antimetafísico, formado por intelectuales españoles y mexicanos, se dice influenciado también en sus sentimientos intelectuales por don Alfonso Reyes. En esa formación “…también influyó mi padre por lo que se refiere a los indios de México y a una visión del mundo más abierta, un poco filológica, clásica y romántica…” Sin intentar justificar con ello su postura ante los nuevos movimientos del pueblo desde una perspectiva democrática, sí podemos recuperar esa parte humana de don Pablo para poder leer mejor la realidad desde sus argumentos sociales y filosóficos.

Si pensamos en el conocimiento y la acción de un movimiento mundial como el de los indignados, pronto advertimos que hay problemas teóricos y prácticos considerablemente distintos a los que se plantean en la academia, en los partidos y los gobiernos. Afortunadamente tenemos la posibilidad de enriquecer nuestro conocimiento con las preguntas que los pueblos se hacen y con las respuestas que se dan, afirmó Pablo González Casanova en su ponencia dada a conocer en el Seminario Internacional “Planeta Tierra: movimientos antisistémicos”.

En ese marco de pensamiento, González Casanova expone una serie de reflexiones que vienen de abajo y a la izquierda y cuya respuesta busca el triunfo de los indignados y de los pobres de la tierra, que pone a consideración para su enriquecimiento.

1. El llamado a perder el miedo antes que nada, que el movimiento zapatista destacó como un requisito para pensar y actuar.
2. El no pensar sólo en qué hacer sino en cómo lo hacemos.
3. El precisar con quiénes –lo hacemos– en las distintas circunstancias.
4. El aclarar nuestras diferencias internas con un nuevo estilo de discutir y acordar.
5. El rechazar terminantemente la lógica de la caridad. Y también la lógica del paternalismo, pues ambas ocultan la manipulación. Caridad y paternalismo son la cara buena de la cultura autoritaria.
6. Combinar la lucha por los derechos de los pueblos, los trabajadores y los ciudadanos con la lucha por la construcción de una sociedad alternativa en que los colectivos de los buenos gobiernos practiquen el mandar obedeciendo. Precisar con ejemplos en qué consiste la práctica del mandar obedeciendo.
7. Dar los pasos necesarios para que el proyecto emancipador sea realmente incluyente, y dé lugar a un trato respetuoso de las diferencias de raza, sexo, edad, preferencia sexual, religión, ideología y nivel educativo.
8. Redefinir los conceptos de la libertad, la igualdad, la fraternidad, la justicia, la democracia… Redefinirlos en la vida cotidiana, en el aquí y el ahora.
9. Actualizar constantemente los conocimientos sobre las contradicciones en los propios movimientos emancipadores, y no sólo sobre las contradicciones externas.
10. Fomentar el respeto a la dignidad y a la identidad de personas y pueblos, sin caer en el individualismo o el aldeanismo, y antes cultivando la emancipación universal. (Estos diez llamados, más siete más).

Todos esto socializando sobre dos grandes situaciones en que coinciden las movilizaciones: en que el capitalismo corporativo es el origen de todos los problemas que afectan y amenazan a la humanidad y en que la solución es esa democracia de todos para todos y con todos que no se delega, y que algunos llaman socialismo democrático y socialismo del siglo XXI. Esta es una muestra del pensamiento de Pablo González Casanova.


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Revista digital de la UNESCO
Por Luis Gerardo Martínez García

Una re-vista hace la UNESCO de su labor en distintas comunidades a través de autores estrechamente vinculados a esta institución. Conlleva volver a ver los proyectos desarrollados a favor de la cultura identificada con los pueblos y los sujetos que la hacen ser. También es una de las políticas de este organismo internacional: difundir el trabajo académico y de investigación que reportan los responsables. E así como aparece ya en el portal de la Cultura de América Latina y el Caribe el No. 7 de la revista digital Cultura y Desarrollo, publicación que edita desde el año 2000 la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO.

En respuesta a las políticas editoriales de la UNESCO, el contenido de la revista revalora la labor que realiza esta institución, en corresponsabilidad con los retos  de las sociedades y su diversidad. "La actual edición resume algunas de las experiencias que la UNESCO está llevando a cabo en América Latina y el Caribe desde la perspectiva de la contribución de la cultura al desarrollo integral de personas y comunidades. Por una parte, como un sector de actividad económica generador de empleo e ingresos y, por otra, como factor transversal al aplicar el enfoque cultural a la hora de actuar en salud, sostenibilidad medioambiental, alimentación, educación, igualdad o cohesión social, entre otros", señala el Director de la Oficina Regional, Sr. Herman van Hooff.

Dos indicadores se cohesionan en los discursos académicos que distinguen esta publicación, bajo la premisa de que el desarrollo real es el que valora la riqueza de las diferencias como parte de sus potencialidades, favorece la comunicación y el intercambio y propicia la eliminación de las desigualdades.

En este sentido, Fernando Brugman Coordinador del equipo de cultura de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, en La Habana, afirma la cultura para el desarrollo representa el eje vertebrador del trabajo del Sector Cultura y es abordada comprendiéndola a la vez como un recurso que, por un lado, debe ser salvaguardado y protegido para que no empobrezca o desaparezca a través de su mercantilización o folclorización, y, por el otro, como un recurso que puede ser aprovechado como factor de desarrollo, siempre y cuando sea contemplado desde una perspectiva sostenible.

De esa manera podemos encontrar diversos y disímiles proyectos de la UNESCO tales como la "Batería de Indicadores UNESCO en Cultura para el Desarrollo: Una herramienta para integrar la cultura en las estrategias de desarrollo" y "El Qhapaq Ñan, camino del desarrollo andino". También encontramos reseñas de proyectos regionales como Las Cámaras de la Diversidad, la red SIDACULT, diversos proyectos sobre "Cultura para el Desarrollo" en Argentina, Paraguay y Uruguay, la Muestra Itinerante de Cine del Caribe, así como el apoyo a la formación de cineastas en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba. En este número se presentan, asimismo, proyectos socio-comunitarios que se implementan en México, la República Dominicana y Cuba, enfocados hacia el papel de la cultura en lograr la cohesión social y la protección del medio ambiente. La revista contiene, además, artículos sobre la cultura en situaciones de post-conflicto, como "La refundación de Haití"; sobre el patrimonio cultural subacuático y sus posibilidades de contribución al desarrollo; y otros que reflexionan sobre la amplia temática de la cultura y el desarrollo, finaliza el Sr. Herman van Hooff.

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Trabajadores de Orizaba. Retratos de historia

Por Luis Gerardo Martínez García

A partir de su constitución en sindicatos, los trabajadores orizabeños no tardaron mucho en convertirse en uno de los principales bastiones del sindicalismo mexicano, señalan Bernardo García Díaz e Hilda Flores Rojas en su libro más reciente Los Trabajadores del Valle de Orizaba y la Revolución Mexicana. Retratos de grupo.
En lo que ellos mismo llaman como álbum fotográfico para reconstruir cuarenta años de la agitada historia de los trabajadores orizabeños, logran una de las ediciones más exigentes y bien logradas, mediante fotos (color mate), publicada en el marco del centenario de la Revolución Mexicana.
Mediante una cuidadosa selección de fotografías, el libro retrata la vida de las comunidades obreras, su estilo de vida, las aspiraciones y los cambios que marcaron el rumbo de ese país que empezaba a perfilarse en el periodo posrevolucionario.
Las fotografías publicadas son testigos de ese momento que presencia la vida de la colectividad vigorosa de Orizaba. Así, podemos ver delegaciones obreras, al Comité ejecutivo del Sindicato de Santa Rosa (obreros y artesanos), a familias y amigos, al Consejo Directivo y personal del Banco Obrero de Río Blanco, al presidente Lázaro Cárdenas del Río con el Sindicato de Santa Rosa, a los Gallos de Santa Rosa, a El Zurdo, Ángel Lozano en el estadio La Tropical,  y a algunas de las orquestas típicas, entre muchas otras. Son 143 páginas que se disfrutan a plenitud.
La narrativa que se lee a través de la lente de esa época nos da la posibilidad de revalorar la presencia política y trabajadora de los veracruzanos en un contexto nada fácil. Leer de los orizabeños su contexto, su música, su deporte, su casa, su familia, su organización, su comunidad, su escuela y su educación es una forma distinta de leer la historia del veracruzano a partir de un movimiento laboral revolucionario, ícono de la tenacidad del artesano y del obrero en coordinación con sus familias y las empresas que ya existían en la región.
El conjunto de fotografías seleccionadas –afirman García Días y Flores Rojas- está fuertemente ligado con la revolución, pues uno de sus ejes centrales es el sindicalismo industrial nacido al calor de la agitación social y política que tuvo lugar en buena parte de la nación. La constitución de los sindicatos de manera reconocida y legal, e incluso en buena medida el movimiento obrero mismo, fueron algunas de las consecuencias de la Revolución mexicana. Este libro, seguramente, nos ayudará a entender en buena parte la realidad que se vive actualmente. 
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El Graffiti desde la lenta de Dimas Ochoa Zumaya

Por Luis Gerardo Martínez García

El  18 de  abril  de  1966 nació Dimas Ochoa Zumaya en la ciudad de Xalapa, Veracruz. Estudió  Pedagogía  en la  Universidad  Veracruzana. Cuenta  con  estudios   fotográficos   en  la  Universidad Obrera   del  Distrito  Federal  y en la Facultad  de  Ciencias  Políticas   de la  Universidad  Nacional  Autónoma de  México, así como un  diplomado  de  fotografía  en  SONY.

Desde muy pequeño, además de ser buen deportista, le gustó la fotografía. No la pudo estudiar profesionalmente sino hasta que llegó a la Ciudad de México, recién egresado de la Universidad Veracruzana. Empieza entonces a ver la fotografía desde su propia definición “…es   escribir  con luz,  concepto que  me  llamó la   atención; pero  también  es   poesía  estática,  ya que un poeta  escribe  poesía  para  él,  lo que implica  sus  sentimientos;  así,  en mi caso, capturo  las  imágenes  que siento  en ese momento,  sin  importar  que   le  agrede  a  otras personas,  pero  si  encuentro a alguien    que  se identifique  o  que le   agrade   mi  trabajo,   para  mi  es  satisfactorio.”

Desde ese entonces Ochoa Zumaya ha participado en exposiciones fotográficas organizadas por la Universidad Obrera del Distrito Federal, la Facultad de  Ciencias  Políticas   de la  Universidad  Nacional  Autónoma de  México,  y por  el  Instituto Federal Electoral. De igual manera se incluyó parte de su  material    fotográfico en el  libro Veinte  años  de la  Creación  del  IFE  en el  año  2011.

“Caminando  por las  calles   me detengo  para   observar  un  graffiti –afirma Dimas Ochoa-; al pasar  días  después  ya  no  está ese arte  en aerosol,  por eso  me surge la idea  de  empezar  a   fotografiarlos   y  conservarlos de alguna manera; no  me  es  fácil, pues  a pesar  de que son miles  de  graffitis  en la Ciudad  de  México, estos  se localizan  en lugares   donde es  fuerte  el vandalismo, como lo son la  Delegación  Iztapalapa,  Álvaro  Obregón  y  Gustavo A.  Madero; los jóvenes, a  través  del  graffiti  demandan   justicia,  libertad,  igualdad   y  respeto  a  su  identidad  como  grupo  social,  de  tal  forma  que   tienen  que  hacerlo  de  forma  clandestina  y  por las  noches.”

Es verdad que Dimas le viene dedicando tiempo a varias líneas fotográficas urbanas; pero se ha detenido particularmente en el graffiti del DF, y señala: “Es  considerado como una manifestación  artística  callejera  y  subversiva, que se plasma, sin permiso, en   propiedades   públicas y  privadas,  vehículos  o  mobiliario   urbano. Una  de  las características  de esta  forma  de  expresión  es la  clandestinidad,  pues  a pesar  de que las calles  del  Distrito  Federal  están  tapizadas  de miles  de  graffitis,   no  es   fácil  conocer  quiénes son los autores  y  en  algunos  de los casos  firman  con  seudónimo.”  

Aclarando que para   el  Gobierno  del  Distrito Federal el graffiti está  considerado  arte  urbano;   sin embargo,  esta  actividad  es  sancionada por  el Artículo  26,   fracción  V  de la   Ley  de  Cultura  Cívica  del  DF, con sanciones  que  pueden  ser  de doce  a treintaiseis  horas de arresto,   o  multa  de veinte  a treintaiseis  salarios  mínimos  si no  hay  parte  acusadora; o  bien, dependiendo  de la  gravedad, puede   convertirse  en el  delito  de  daño  en propiedad   ajena,  sancionado   por el  Código  Penal  del  Distrito  Federal.

Pero, ¿quiénes pintan los graffitis en el DF? Generalmente  el  graffiti  es  pintado  por bandas  callejeras, localizables en  las colonias   populares consideradas  como   de  alto   riesgo,  en cuanto  a  delincuencia se refriere. Interesante resulta que de ahí han  surgido   graffiteros invitados  por  otros  países  para   plasmar  su  arte. Aquí es  importante  mencionar  que  el  Gobierno  del  Distrito  Federa ha   implementado   diversas  acciones   en busca  de  regular   las   protestas  a  través  del    graffiti, afirma Ochoa Zumaya, de tal forma  que  ha  asignado  espacios  a través  de  concursos   para   que plasmen  su  graffiti,   designando  a su  vez  los  temas  a realizar. A partir  del  21 de abril  del  año  2001,  se  celebra   la  primera   “Expo  Graffiti  en el  Distrito  Federal”,  donde   participan cerca de  120  graffiteros en el  Deportivo  “Chavos  Banda   en Iztapalapa”. Subraya Dimas  “Para  los  jóvenes  el  graffiti  debe  ser  clandestino   y  de protesta  a las  autoridades;  sin embargo,  cuando  las   autoridades regulan estos  concursos  el   graffiti   pierde  su  esencia,  pues las  autoridades buscan  controlar   el  graffiti   ilegal,  cuando  los chicos  plasman  una  protesta  en   contra  del   gobierno.” 

Dimas Ochoa Zumaya, xalapeño radicado en el DF, lleva cuatro años   fotografiando también el  concurso  “La  noche  de los  alebrijes”; cuenta  con  un  archivo   fotográfico de  1500  imágenes   aproximadamente.  En la  actualidad realiza   trabajos   fotográficos  a cerca  de los stickers  colocados  en los  señalamientos   viales,  que   también  es   considerado  una   forma  de expresión por  los   jóvenes. Él ha platicado  con éstos, “Me comentan   que  nadie   respeta  los  señalamientos  viales que   para el  Gobierno  son muy  costosos; ellos  optaron por  darles  un uso  y  empezar  a crear  arte   a  través  de los  stickers colocados en estos señalamientos viales.” Vaya nuestro reconocimiento hasta el DF a Dimas Ochoa Zumaya.

  






Diez consejos de Antonio Pino para desarrollar la competencia escrita

Por Luis Gerardo Martínez García

Antonio Pino Méndez (1953) nació en la ciudad de Xalapa, Veracruz. Egresado de la Licenciatura en Letras Españolas de la Universidad Veracruzana, se viene desempeñando desde 1979 como docente en la Facultad de Pedagogía de la propia UV. Además de estudiar la Maestría en Letras Hispanoamericanas, cuenta con la Maestría en Educación y el Doctorado en Ciencias de la Educación. Veinte años trabajó como docente en el Colegio Preparatorio de Xalapa y otros tantos en la Escuela Normal Superior “Dr. Manuel Suárez Trujillo” y en la Universidad Pedagógica Veracruzana. A la fecha lleva más de 22 años como docente de posgrado en diversas Universidades públicas y privadas.
Por muchos años, compartiendo libros, revistas, apuntes y charlas ha involucrado a los jóvenes universitarios en el desafiante oficio de escribir. De ahí que muchos hayan incursionado en revistas y periódicos de reconocida trayectoria; otros, publicando en revistas científicas reportes de investigación con especial estilo de escribir. Con ese afán que le ha caracterizado a Antonio Pino, me di a la tarea de solicitarle diez consejos para desarrollar la competencia escrita, no sin antes hacernos la siguiente acotación: “Las siguientes reflexiones sedimentan distintos componentes de experiencias de trabajo en el contexto de la educación superior pública y privada. No constituyen  una receta, ni mucho menos. Se  trata, más bien, de sugerencias para expresarse por escrito en el ámbito académico, pues bien es sabido que la escritura académica tiene sus propia reglas y efectúa diversas traducciones de la experiencia articulada a la generación, distribución y aplicación del conocimiento científico”.
Por su perfil universitario Pino Méndez prefiere hacer referencia a la escritura académica, señalando “…está sustentada, por lo general, en actividades relacionadas con la investigación,  distribución y apropiación, por otro u otros, de los contenidos que aquella vehiculiza. Una de las reglas del conocimiento académico es la rigurosidad a la hora de su formulación (al mismo tiempo que es una característica); ella nos conduce a otra disposición normativa referida a su lógica  de exposición, que exige la vigencia de las disposiciones gramaticales y discursivas propias de la lengua escrita y que no es frecuente encontrarlas en quienes escriben. La otra regla tiene que ver con la verosimilitud de lo que se comunica; ella descansa en la fuerza de los argumentos que se emplean en la escritura al sustentar un conjunto de afirmaciones en torno a determinado tema. Los argumentos tienen que estar ligados entre sí y formar un entramado que los haga difíciles de “derribar”. Como sucedáneo de la verosimilitud está el criterio de verdad, materializado en la necesaria congruencia entre lo que se predica de algo y el referente mismo a ese algo. De aquí deriva la objetividad, que no necesariamente significa neutralidad frente a lo que se piensa, como tampoco el deslindarse de lo dicho-escrito una vez que éste ha sido impregnado en soporte de papel y/o electrónico. En otras palabras, esto significa que el compromiso intelectual se proyecta a cabalidad en lo dicho-escrito.”
Hechas ambas acotaciones que contextualizan el motivo de la charla, pasamos ahora a los siguientes consejos de Antonio Pino para generar procesos de escritura en el nivel superior: 1) tener interés por unos temas específicos, lo cual supone la posesión de determinados saberes e intereses en torno a ciertos temas dentro del ámbito de quien escribe; 2) disponer de un asesoramiento tendiente a generar el proceso de escritura, pues esto se traduce en un factor motivacional, aparte de que se aprovecha la experiencia de quien asesora; 3) antes de escribir, hay que leer, toda vez que la lectura tiene un carácter constructivo, fundacional; 4) diseñar esquemas previos  al despliegue de la escritura, ya que se requiere establecer un principio de orden de producción del discurso, vale decir, contar con un plan de escritura; 5) someter a revisión y corrección el producto escrito, condición necesaria para comprender que la escritura es un proceso sinuoso, imposible de “estar a la primera”; 6) establecer diversas combinaciones entre las lecturas realizadas sobre un tema (respetando los derechos de autor) y las ideas propias suscitadas a partir de dichas lecturas, en la inteligencia de que es necesario pagar tributo intelectual, ya que el conocimiento es, al propio tiempo, propiedad privada y propiedad colectiva; 7) revisar los argumentos expuestos en dichas lecturas para generar nuevos argumentos propios, pues está claro que nadie escribe de la nada, toda vez que por lo general se escribe con referencia a algo y en contra o a favor de ese algo; 8) tener apertura en la recepción de las correcciones, pues aquí el dogmatismo no es el mejor acompañante y se está en un proceso de aprendizaje del oficio de escribir;9) revisar- corregir- volver a revisar- “puesta en limpio del texto”, en el sentido de ir preparando el asalto final de la escritura,y,10) impresión- publicación del escrito para someterlo al juicio del lector. Y de allí, si resistimos los embates de nuestros miedos y los efectos de la crítica, entonces intentaremos volver a experimentar la experiencia de la escritura.
Pino Méndez, identificado como universitario de letras involucrado en la Pedagogía, también es Miembro de Número de la Academia Mexicana de la Educación y coautor de libros de texto de Bachillerato. Reconocido por formar generaciones de educadores, hoy también es reconocido por sus textos sobre géneros literarios, como recursos didácticos en la elaboración de trabajos académicos. Terminamos nuestra charla para futuras ocasiones con Antonio Pino Méndez.


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Nieto Aguilar habla de Medio de Comunicación y Educación

Por Luis Gerardo Martínez García

El Mtro. Gilberto Nieto Aguilar nació en El Higo, Veracruz, el 8 de noviembre de 1952. Egresado de la Normal Rural de El Mexe, Hidalgo, ha sido profesor de educación primaria y secundaria federalizado, y profesor de preparatorias y universidades privadas. Con estudios en Lengua y Literatura Españolas por la Normal Superior de Ciudad Victoria, Tamaulipas; Licenciado en Derecho por la Universidad Veracruzana; y, Maestro en Educación en Valores por la Universidad de Barcelona, España, ha incursionado en la vida sindical de la Sección 32 del SNTE y de la función pública en la Secretaría de Educación de Veracruz. También es Miembro de número de la Academia Mexicana de la Educación y de la Asociación Civil “Escritores por la Educación”.
Como escritor ha publicado, en calidad de coautor, tres libros: Entre la 4 y la 5, selección de artículos publicados en el Diario de Xalapa; Del quehacer cotidiano al hacer que trasciende, una visión de la educación en México, y Educación Básica. Retos y respuestas desde lo cotidiano, un libro digital. Además, escribe para la revista quincenal Análisis Político y los martes para la sección editorial del Diario de Xalapa, así como en los espacios virtuales de los estados de Veracruz y Puebla. Recientemente tuve la oportunidad de platicar con él, con respecto a los medios de comunicación y la educación.
¿Cómo vincula los medios de comunicación con la educación?
La educación es un proceso permanente que se da a través de la comunicación. Si lo vemos así, tendremos que reconocer la importancia de la comunicación en el hecho educativo. Ahora que, si nos referimos concretamente a los medios de comunicación y a la educación escolarizada, diremos que ambas contribuyen a la educación de un pueblo, una región o un país. Que los primeros son extraescolares e influyen de manera especial en la transmisión de la cultura, en la forma de pensar de un pueblo y en darle un sentido a la información que se expone o se proyecta. La educación debe reconocer que los medios son un agente educativo y tiene la obligación pedagógica de considerarlos dentro de su programa de estudios para que los alumnos entiendan qué son, cómo son, cómo obtener de ellos el mayor provecho. El maestro y los alumnos deben desarrollar un sentido crítico de la información, comparar, analizar el fundamento de la argumentación, leer entre líneas e interpretar lo que un mensaje puede esconder detrás de las palabras o las imágenes.
¿Exige la escuela mayor compromiso a los medios de comunicación.
Claro que sí. Siempre. Para que la educación escolarizada rinda los frutos de crecimiento intelectual y personal, se necesita cierta armonía, cierta simetría, cierta consonancia entre la escuela y los medios de comunicación. No deben estar divorciados los mensajes de los medios, de las pretensiones educativas del hombre del futuro inmediato. La escuela instruye, educa la capacidad del ser humano para aprender y ser apto para generar su versión personal de los conocimientos. Y los medios juegan un papel fundamental para formar opinión, manejando información veraz e interpretando con argumentos válidos puntos de vista de un mismo suceso que permiten flexibilizar el pensamiento y la opinión de los lectores, radioescuchas o televidentes.
¿Está participando el maestro o el alumno en los medios de comunicación?
Hoy los medios de comunicación por excelencia son la televisión y el Internet, a través de los correos electrónicos, chat, messenger, facebook, twitter y otros similares. El maestro debe ponerse al día para intercambiar ideas e información con los alumnos y los padres de familia a través de los medios electrónicos. Esta participación sería muy buena y seguramente permitiría un acercamiento en la tríada formativa alumno-maestro-padres. La participación del docente le daría autoridad moral para orientar sobre cómo mejorar los usos y advertir los probables peligros y abusos que también estas formas de comunicación encierran. La participación del maestro y el alumno en este tipo de comunicación aun es muy restringida, pues son pocas las instituciones que la promueven; y desconozco, por razones obvias, cuántos maestros y alumnos utilizan estos medios para mantener comunicación fuera de clase.
Los impresos cuentan con un público más limitado, a pesar de la urgencia de que se incremente el número de lectores, de buenos lectores, lo que sería un excelente disparador de nuestra cultura y una vía clara hacia el desarrollo educativo del país.
Varios estudios exponen que la televisión es muy cómoda y atractiva para el espectador, pero poco estimulante para el análisis y la reflexión. Desde la década de los sesenta ya lo decía el francés Gilbert Cohen Séat, cuando la televisión comenzaba a tomar auge. Ahora la pantalla chica está en todas partes y lleva el mundo hasta la comodidad e intimidad de los hogares en el idioma del auditorio. Creo que estarán participando el maestro y el alumno en este importante medio de comunicación cuando sean capaces de entender toda la gama de mensajes que desde la música, la imagen, el movimiento, los efectos especiales, la mímica, lo subliminal les ofrece este importante medio, y cuando sean capaces de distinguir y diferenciar su propio pensamiento de aquel que el aparato receptor pretende transmitirles. Los materiales televisivos son poco educativo, salvo canales específicos como Mihistory.com, Nat Geo, History Channel, discovery Channel  y otros que sólo existen en la televisión de paga. 
¿Qué podemos esperar de los medios de comunicación en relación con la escuela y la sociedad?
Mucho. Podemos esperar que contribuyan a la educación cívica, a la reflexión de valores, a despertar la conciencia ciudadana, a motivar aspectos fundamentales del hogar, a impulsar la buena lectura. En el caso concreto de la televisión, los programas deberían tener otro enfoque menos comercial, con temas más allá de las vulgaridades cotidianas de la vida, del morbo y las escenas sexuales como ejes de atracción del público. Los medios pueden elevar los niveles críticos y analíticos en los procesos de reflexión de una población.
¿Qué escuela visualiza usted en los medios de comunicación?
Todavía es una utopía. La armonización que comenté con anterioridad en estos momentos es un poco complicada de llevar a cabo, por las relaciones dispersas de nuestra sociedad y las agendas de gobierno que no ven en la educación un foco de desarrollo para el país. México necesita crecer no sólo en producción y empleos, en oportunidades y equidad, en seguridad jurídica y administración de justicia; también necesita crecer en la calidad de sus ciudadanos, en la participación social, en un criterio mejor informado, en una escuela formadora de alumnos pensantes y buenos lectores. 

Gilberto Nieto Aguilar le ha dedicado mucho tiempo a escribir sobre temas educativos en medios de comunicación; hoy en día es uno de los escritores más prolíficos del estado de Veracruz. Esperemos que en la agenda de las autoridades educativas y dirigentes sindicales tengan considerado un encuentro, en el que se debata sobre el particular y participen profesores-escritores, y jóvenes universitarios que se inician en el arte de escribir.





Sindicalismo magisterial desde la visión de Avelino Reyes Pech

Por Luis Gerardo Martínez García

Avelino Reyes Pech nació en Calkini, Campeche en el año 1938. Su trabajo profesional docente siempre lo desempeñó en diferentes regiones del estado de Veracruz durante más de cincuenta años. Orgulloso habla de su desempeño en Educación Primaria, además de la Secundaria (que ahora forma parte de la educación básica); ejerció las mismas funciones en Educación Media Superior y Superior (Preparatoria, Educación Normal y Universitaria). También fue dirigente estudiantil local y nacional; dirigente sindical a nivel local y estatal. Participó en congresos pedagógicos, seminarios y foros educativos así como sindicales. Se graduó como Profesor de educación primaria  y de educación media; estudió Pedagogía y  Filosofía en la Universidad Veracruzana; posteriormente estudió la Maestría en Desarrollo de la Educación Básica en la Universidad Iberoamericana. Actualmente es pensionista, lo cual no le ha impedido continuar como miembro del Órgano de Evaluación  Independiente con  carácter Federalista (OEIF) y del Comité Estatal de Seguimiento (CES) del Examen Nacional para el Concurso por el cual se selecciona a los maestros para ocupar plazas docentes. Gran parte de su tiempo lo dedica a escribir artículos en periódicos y he colaborado en la fundación de revistas educativas. Platiqué recientemente con él sobre el sindicalismo magisterial.
Reyes Pech expresa “Debo entender  con la expresión ´sindicato magisterial´ al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) con delegados  sindicales en todo el país sin olvidar que existen otros sindicatos magisteriales con menor número de agremiados y espacios territoriales de cobertura. Desde esta perspectiva, como otros sindicatos nacionales, el SNTE es producto de las etapas políticas que los trabajadores protagonizaron  en el país en la primera mitad del siglo XX,  durante las convulsiones sociales que dieron lugar a la institucionalización de lo que se conoce como la revolución mexicana. La lucha de los maestros de todos los ámbitos del país y niveles educativos, en busca de su identidad profesional y de sus derechos laborales no puede entenderse fuera esas etapas históricas. Desde sus pequeñas organizaciones gremiales locales, municipales y estatales hasta su conformación nacional en una organización estructurada como un interlocutor político del poder, el SNTE ha transitado por varias etapas y en cada una de ellas ha sido factor de discusión y lucha política por alcanzar o preservar los derechos profesionales y económicos de quienes militamos en la organización sindical labor, imposible sin la interlocución política.”
¿Cómo se puede valorar al SNTE en esta situación política?
El SNTE que agrupa mayoritariamente a los trabajadores de la educación que prestan servicios en  educación básica y normal, desde su origen, jugó el papel de principal interlocutor nacional del gobierno para resolver muchos  problemas políticos y económicos del país y del poder público. Por tanto, como organización política de origen, ha mantenido esa naturaleza que le dio su origen. Nace en el gobierno de Manuel Ávila Camacho por necesidades de orden político, y desde su conformación en el año de 1943; ha pasado por etapas de luces y sombras. Merecen ser nombradas, entre las primeras, la creación de la Fundación para la Cultura del Maestro en 1991; impulso a la edición de obras pedagógicas y literarias; la fundación de la biblioteca del Centro Nacional de Arte Contemporáneo; creación del Instituto de Estudios Sindicales y Educativos de América (IEESA); las iniciativas por ampliar la cobertura de la educación gratuita, etc. En lo político, creo que hasta este momento mantiene su fuerza numérica y política para ser un actor o referente importante en el quehacer de muchas instituciones del país. Sin desconocer que en su interior vive una serie de contradicciones explicables y necesarias dadas la pluralidad ideológica y pedagógica de sus miembros, ha conservando condiciones de tolerancia y  convivencia con tales manifestaciones, si bien esa tolerancia está lejos de ser homogénea en todas las secciones estatales que integran su estructura organizacional. Hoy por hoy, constituye una instancia necesaria para la defensa de la escuela pública amenazada por una fuerza privatizadora deseosa de un modelo ultraconservador con la  pretensión de convertir a la educación en factor de rentabilidad de mercado. En esas circunstancias, el magisterio debería  tener conciencia de la necesidad de contar con un instrumento organizacional legal para demandar al Estado condiciones justas en las percepciones salariales y ´profesionales afín a la naturaleza de su materia de trabajo.
¿Podemos hablar de la relación Estado-SNTE?
Dentro de esta lógica, la relación del Estado con el SNTE tiene que dirigirse a impulsar de hecho y de derecho su autonomía organizacional del poder público y de los poderes fácticos del país. La preocupación del Estado Mexicano tiene que limitarse a considerarlo como un factor importante  para lograr un propósito común: el de contar con una  organización de trabajadores de la educación que requiere  respeto a su autonomía política y apoyos para mantenerse con el compromiso social que lleva como objetivo el desarrollo nacional más allá de intereses partidistas y de la ideología individual de funcionarios en cuanto gobernantes transitorios. No debe esperarse otro tipo de relaciones.
El concepto de sindicato magisterial como una instancia benefactora, espacio para legitimar simulaciones o complicidades  heredadas de generaciones pretéritas implantadas y promovidas por décadas, desde un gobierno unipartidista tiene que dejar lugar a nuevos proyectos sindicales en que el Estado y los dirigentes sindicales y sus agremiados, cada uno en su ámbito de competencia, asuman con mayor transparencia su compromiso con la cobertura y la cada vez mejor calidad de la educación como producto de nuestro desarrollo nacional.
¿Cuál es la situación del SNTE en estos tiempos de crisis?
Las crisis son inherentes a la vida de organizaciones duraderas. A lo largo de su existencia, sin duda alguna, el SNTE ha tenido crisis que han puesto en riesgo su prestigio y su lugar honorable; su existencia como una organización nacional y su vigencia política pertinente. Crisis que en muchos casos han sido provocadas desde el exterior gremial. Para nadie debe ser un secreto que las mayores amenazas a la institución se han originado desde instancias que desde el siglo pasado lo ven como una fuerza que ha impedido el triunfo de la reacción conservadora. El triunfo de los mismos apellidos, semejantes voces e idénticas ideologías. Quienes han atacado  la implantación de la escuela laica; se opusieron tenazmente a los libros de texto gratuitos; critican la calidad de la educación y proponen eliminar conquistas laborales del magisterio para convertir a la formación de niños y jóvenes en un objeto de lucro.
El sindicato  tiene que volver a muchos de los ideales sociales que le dieron origen, aunque muchos de sus dirigentes parecen luchar en sentido contrario. Sin desear el retorno de un apostolado gratuito por rebasado, tiene muchos temas de lucha social marginados en aras de lo que se llama “profesionalización” que en muchos casos ha hecho olvidar su hermoso lema de “Por la Educación al Servicio del Pueblo” Permanecer en la indiferencia actitudinal es promover  o abonar la falta de democracia organizacional; es renunciar al derecho del trabajador, quien sostiene con sus cuotas a su organización; a su deber de velar por su desarrollo profesional y justicia económica.


¿Qué podemos esperar del sindicalismo magisterial?
Desde esta perspectiva, es de esperarse que el sindicalismo magisterial sea un factor indispensable para educar a las futuras generaciones de mexicanos en el espíritu del Articulo Tercero Constitucional: la democracia como un sistema de vida; la paz entre las naciones; el desarrollo armónico del individuo y, por tanto, la distribución cada más equitativa de la riqueza nacional con una sola condición; que sea un medio y no el único factor de la educación que nos irá colocando al nivel de vida de países que han desarrollado su estructura social y la calidad educativa sea un reflejo de ese desarrollo y no a la inversa como falsamente se difunde. Entonces y sólo entonces,  se hará necesaria y evidente para todos una evaluación del sistema educativo, los docentes y los alumnos como parte de él,  y no al margen.
Por el momento terminamos esta charla con el Mtro. Avelino Reyes Pech, quien es un gran conocedor de la vida interna del sindicato magisterial más gran de América Latina. Un intelectual que viene investigando académicamente el transcurso de los sindicatos magisteriales de Veracruz, durante los últimos diez años. Reyes Pech, de quien se aprende siempre algo, de ese acervo cultural que le han legado la lectura, la escritura y la docencia.










Likátsin




Likátsin. La revista

Por Luis Gerardo Martínez García

Recomendable el número más reciente de la revista Likátsin. Publicación especializada en educación con una trayectoria plenamente identificada por su alta calidad editorial, diseño y textos. Caracterizada por ser una revista sobreviviente, vuelve a aparecer en una nueva época, financiada por la Dirección de Educación Normal de Veracruz.

En sus años iniciales, Likátsin fue fuente de consulta para aquellos lectores y escritores interesados por el discurso educativo de frontera, publicando textos comprometidos con divulgar y difundir la situación de la educación en su diversidad de líneas. Con regularidad podíamos leer a destacados investigadores de la república y del estado; muchos de ellos docentes en universidades públicas y líderes de opinión que respaldaban las páginas de esta publicación en cada número.

Ahora que aparece nuevamente la revista, la volvemos a ver muy bien cuidada. Una coordinación, un trabajo editorial y una asesoría técnica que sólo se les conoce a Eva Barrios y Lagunes y Josefina Acosta Avilés; reconocidas por ser las creadoras de dicho proyecto y por conservar por tantos años una publicación de calidad, evidentemente apoyadas por la voluntad política del jefe en turno, por un equipo de diseño gráfico, corrección de estilo, captura y formación. Eva y Josefina han tenido siempre la sensibilidad y el conocimiento para convocar a los escritores de temas educativos que se han dado cita en las columnas de Likátsin; y también han tenido la inteligencia y la visión para atraer a los lectores hacia la revista, teniendo claro que lo publicado debe ser del interés de los maestros.

Después de las revistas que hicieron grandes pedagogos veracruzanos como Enrique C. Rébsamen, Carlos A. Carrillo y Ángel J. Hermida Ruiz, me atrevo a afirmar que Likátsin es la única que ha continuado por años conservando su alta calidad y reconocimiento. Basta revisar algunas tesis profesionales de grado y de posgrado, conocer ciertos reportes de investigaciones de institutos de educación, de visitar bibliotecas normalistas y pedagógicas para darse cuenta que esta revista es un referente de consulta obligada por la riqueza de sus temáticas, apartados, autores y posturas; ellos nos habla de que su equipo directivo siempre busca que la revista sea educativa, de apertura y libertad de pensamiento.

Hoy en día Likátsin es la única revista de educación que se publica en Veracruz. Muchos esfuerzos editoriales han existido en diferentes momentos de la historia contemporánea: la mayoría  publicaciones independientes, contribuyendo al debate, análisis, crítica y propuestas sin mayor compromiso que el social y educativo, de ahí que sólo por sus condiciones económicas han dejado de imprimirse. Por su parte, Likátsin no escapa a los avatares editoriales de una publicación educativa en tiempos de crisis; aún así es la única que ha permanecido vigente.

El número que circula actualmente contiene diez textos en ochenta páginas muy bien cuidadas (la considero de esas revistas de las que siempre se aprende). Textos expresamente escritos para este ejemplar: “Quehacer educativo. Movilizar los aprendizajes: ¿dónde y cuándo se aprende en la formación inicial?, ¿a quién le corresponde?” de Phillipe Perrenoud; “Trayectorias colectivas. Reflexiones sobre el trabajo colegiado docente a partir de una experiencia particular” de Aranzazú Esteva Romo; “También somos. Formación docente desde el contexto de la práctica intensiva” de Cutberto J. Moreno Uscanga; “Quiénes son los estudiantes normalistas de Veracruz” de María del Pilar Ramírez Morales; “Entérate. Escuelas normales y Programas Vasconcelos” de Enrique Gómez Reséndiz; “Te cuento. La conformación nacional de una red de investigadores dentro del Proyecto Internacional de Directores Exitosos (ISSPP). La experiencia en Veracruz” de Magdalena Flores Márquez y María Cristina Lara Bada; “Dejan huella. Francisco Galván Rivera” de Josefina Acosta Avilés; “Educación en cifras. “Evaluación externa de las escuelas normales” de Eva Barrios y Lagunes; y, “Conocer para crecer. La lectura y la escritura: una praxis” de Ana Livia Martínez Martínez.

Esta nueva época de Likátsin, excepto porque se anuncia como publicación anual, promete grandes aportes a la educación de Veracruz. Seguro estoy que aún con los altibajos, esta publicación continuará imprimiéndose, invitando a escritores y lectores a darse cita en ese espacio público configurado por sus páginas llenas de enseñanzas, inquietudes, críticas, aprendizajes y reconocimientos. Likátsin, una revista recomendable que sigue esperando el magisterio veracruzano en sus aulas y bibliotecas.